United Airlines y American Airlines están intensificando su rivalidad por el Aeropuerto Internacional O’Hare (ORD) de Chicago, con una reciente escalada que implica expansiones inesperadas de rutas a mercados regionales más pequeños. Este conflicto no se trata de las ciudades en sí, sino de asegurar el dominio en uno de los centros de aviación más activos del país.
La batalla por O’Hare
La disputa se centra en el acceso a las puertas de ORD, donde ambas compañías operan importantes centros de conexión. La disponibilidad limitada de puertas restringe el crecimiento, lo que hace que la competencia sea particularmente feroz ya que United busca defender su posición establecida mientras American intenta ganar terreno.
El gambito de Erie y Johnson City
La rivalidad dio un giro peculiar cuando ambas aerolíneas apuntaron simultáneamente a Erie, Pensilvania (ERI) y Johnson City, Tennessee (TRI), entre otras ciudades más pequeñas. American anunció inicialmente nuevas rutas desde O’Hare a ERI, TRI y Lincoln, Nebraska (LNK). En 24 horas, United respondió presentando su propia expansión que reflejaba las incorporaciones de American, incluidos vuelos a las mismas tres ciudades.
Esta medida es un desafío directo, ya que United reintroducirá el servicio a ERI después de una ausencia de un año e iniciará vuelos a TRI por primera vez.
Implicaciones estratégicas
La expansión de United también parece tener como objetivo socavar los planes de American para LNK, donde American pretende conectarse a tres centros, incluido ORD. United ha aumentado preventivamente los vuelos entre ORD y LNK, lo que indica una clara intención de competir agresivamente en la ruta.
“A medida que continuamos con nuestro crecimiento constante en O’Hare… estamos aprovechando la fortaleza de una red global que simplemente no tiene comparación en Chicago”, afirmó Mark Weithofer, director general de planificación de redes nacionales de United.
Esta declaración se interpreta ampliamente como un golpe directo a los estadounidenses.
Qué significa esto para los pasajeros
Si bien la disputa es en gran medida estratégica, es probable que los clientes se beneficien de mayores opciones de vuelo y tarifas potencialmente más bajas mientras las dos aerolíneas luchan por la participación de mercado. Se espera que el conflicto continúe desarrollándose en 2026, con nuevas expansiones y maniobras competitivas.
Esta última escalada pone de relieve lo mucho que está en juego en el dominio de los centros aéreos en las principales ciudades de Estados Unidos. La batalla por Chicago está lejos de terminar y los pasajeros pueden verse atrapados en el fuego cruzado, aunque, en este caso, el resultado podría ser opciones de viaje más convenientes.
