Las principales empresas de viajes están adoptando cada vez más estrategias de marca insulsas y olvidables, priorizando la uniformidad y la evitación de riesgos sobre las experiencias memorables. Esto no es un defecto de diseño; es una tendencia creciente en la que las marcas eliminan sistemáticamente la personalidad en favor de la neutralidad, un fenómeno denominado “blanding”.
El auge de la marca insulsa
Ejemplos recientes, como el último cambio de marca del Grupo Lufthansa, lo ilustran perfectamente. La identidad actualizada es funcional, accesible y completamente sencilla. Si bien cumple con todos los requisitos técnicos, no logra crear una impresión duradera en los viajeros. Este enfoque no se trata de un diseño deficiente; es una elección deliberada para evitar controversias, atraer a la audiencia más amplia posible y garantizar una integración perfecta entre múltiples plataformas.
El problema central es que esta estrategia funciona. Las marcas insípidas no ofenden a nadie, requieren un debate interno mínimo y son fáciles de escalar a nivel mundial. Sin embargo, en una industria basada en aspiraciones y experiencia, esta falta de distinción es una debilidad crítica.
Por qué esto es importante
El cambio hacia la insipidez está impulsado por varios factores:
- Marketing basado en datos: Los algoritmos favorecen los mensajes neutrales que no desencadenan reacciones negativas ni alejan a los clientes potenciales.
- Expansión global: Las marcas que operan en múltiples mercados a menudo eliminan la especificidad cultural para evitar malentendidos u ofensas.
- Aversión al riesgo: En un mundo volátil, las empresas están menos dispuestas a asumir riesgos creativos que podrían dañar su reputación.
Esta tendencia es particularmente alarmante porque viajar se trata de descubrimientos, emociones y momentos memorables. Al borrar la personalidad, las marcas socavan el valor mismo que se supone que deben ofrecer.
El futuro de la marca de viajes
La ironía es que muchas empresas de viajes afirman priorizar la diferenciación. Sin embargo, sus decisiones de marca sugieren lo contrario: una carrera hacia el medio donde nadie destaca.
Para contrarrestar esto, las marcas deben reconocer que la memorabilidad proviene de asumir riesgos, abrazar la individualidad y fomentar conexiones genuinas con su audiencia. La insipidez puede ser segura, pero también es una vía rápida hacia la irrelevancia.
En conclusión, la tendencia a utilizar marcas insulsas en los viajes es un síntoma de presiones corporativas más amplias para minimizar el riesgo y maximizar el alcance. Sin embargo, a medida que los consumidores buscan cada vez más experiencias auténticas, las marcas que se atrevan a ser diferentes acabarán ganando.





















