El expresidente Donald Trump propuso limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito al 10% durante un año, a partir del 20 de enero de 2026. El anuncio, realizado a través de su plataforma Truth Social, tiene como objetivo abordar lo que él describe como prácticas crediticias abusivas por parte de las compañías de tarjetas de crédito. Si bien el mecanismo de aplicación de la propuesta sigue sin estar claro, su impacto potencial en los consumidores y el panorama financiero más amplio es significativo.
Cómo ganan dinero las empresas de tarjetas de crédito
Los emisores de tarjetas de crédito generan ingresos principalmente a través de tres vías: tarifas de intercambio (cobradas a los comerciantes), cargos por intereses (aplicados a los saldos pendientes) y tarifas anuales. Las altas tasas de interés –que actualmente promedian más del 20%– son un importante motor de ganancias, particularmente para aquellos con puntajes crediticios más bajos.
El límite propuesto y sus implicaciones
La propuesta de Trump reduciría las tasas de interés a más de la mitad, lo que podría tener un efecto de doble filo:
- Para prestatarios: Las personas que tienen deudas de tarjetas de crédito pagarían significativamente menos en intereses. Sin embargo, este beneficio puede tener un costo.
- Para prestamistas: Los emisores de tarjetas podrían endurecer los estándares crediticios, negar crédito a solicitantes de mayor riesgo o incluso cerrar cuentas existentes. La rentabilidad de los préstamos a prestatarios de alto riesgo disminuye drásticamente a una tasa del 10%, lo que los hace menos atractivos para los emisores.
Programas de recompensas en riesgo
El ecosistema actual de recompensas de tarjetas de crédito (incluidos reembolsos en efectivo, puntos de viaje y ofertas de bonificación) está subsidiado en gran medida por altas tasas de interés. Los ingresos generados por los cargos por intereses ayudan a financiar estos incentivos. Un límite a largo plazo a las tasas obligaría a los emisores a reevaluar los programas de recompensas, reduciendo potencialmente los beneficios o eliminándolos por completo.
“La realidad es que los ingresos que subsidian muchas recompensas son los cargos por intereses, ya que ese es el flujo de ingresos de mayor margen de muchos emisores de tarjetas”.
Esto también podría afectar a las aerolíneas y otros socios que dependen de los ingresos de las tarjetas de crédito para financiar operaciones y programas de fidelización. El plazo de un año propuesto añade incertidumbre, ya que crea una perturbación temporal sin abordar los factores económicos subyacentes.
Por qué esto es importante
Las tasas de interés de las tarjetas de crédito son un tema polémico. Si bien limitar las tasas podría ofrecer alivio a los prestatarios, también corre el riesgo de limitar el acceso al crédito para aquellos con historiales crediticios deficientes. El impacto financiero en los programas de recompensas y la rentabilidad de los emisores es innegable. La propuesta plantea dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo del actual modelo de tarjeta de crédito, donde los ingresos por intereses elevados subsidian los beneficios para otros.
En última instancia, el llamado de Trump a un tope de tasas resalta una tensión fundamental en la industria de las tarjetas de crédito: equilibrar la asequibilidad para los consumidores con la rentabilidad para los emisores. Queda por ver si esto se convierte en política a través de una acción ejecutiva o de la presión del mercado, pero es probable que el debate continúe mientras persista la deuda con intereses elevados.
