Spirit Airlines está cayendo en una espiral de agitación financiera y operativa más profunda, subrayada por la reciente pérdida de una asociación clave de tarjetas de crédito y problemas continuos con quiebras, recortes de rutas y escasez de tripulación. La aerolínea, que ya atraviesa su segunda quiebra en los últimos años, se ha visto obligada a proporcionar importantes garantías para mantener la capacidad de procesamiento de tarjetas de crédito y, al mismo tiempo, deshacerse de aviones, rutas e incluso accesos a las puertas de embarque en aeropuertos importantes como Chicago O’Hare, donde vendió sus franjas horarias a American y United.
El salvavidas de las tarjetas de crédito: una fuente de ingresos fundamental
Para la mayoría de las aerolíneas, las tarjetas de crédito de marca compartida son un importante generador de ingresos. Según se informa, American Airlines, por ejemplo, alcanzó el punto de equilibrio en 2023 a pesar de ganar más de $2 mil millones de dólares solo en ganancias con tarjetas de crédito. Spirit, sin embargo, no ha replicado este éxito. Su limitado programa de viajero frecuente carecía de los beneficios premium (como vuelos internacionales o asientos de lujo) que impulsan el gasto de alto valor de los titulares de tarjetas. La aerolínea logró pedir prestado mil millones de dólares para su programa, pero eso no es lo mismo que ingresos crediticios sostenibles.
Banca de segunda mirada: una estrategia arriesgada
Spirit siguió una estrategia única al asociarse con un banco secundario para atender a los clientes rechazados por los emisores primarios. Los acuerdos de marca compartida suelen ser exclusivos (Delta con Amex, United con Chase) pero a menudo incluyen disposiciones de “revisión”. Spirit fue más allá y lanzó una tarjeta de alto riesgo a través de Mercury Financial (emitida por First Bank and Trust) en 2021, dirigida a clientes con puntajes FICO más bajos. Este producto al que sólo se puede acceder mediante invitación llenó un nicho para los prestatarios “desatendidos” de alto nivel cercano.
Asociación terminada: lo que significa
La tarjeta Spirit emitida por Mercury expirará el 31 de marzo. La aerolínea está mitigando el impacto ofreciendo el estatus Elite Silver a los clientes afectados, asegurándose de que conserven algunos beneficios. Esta salida pone de relieve un riesgo creciente para Spirit: su dependencia de clientes menos solventes se está volviendo insostenible a medida que las asociaciones se desmoronan. La medida es una señal clara de que el modelo de negocios de la aerolínea, una vez viable, está cada vez más bajo presión.
El dilema del transportista del “derrame”
Spirit opera como una aerolínea “derrame”: los clientes vuelan con ellos sólo cuando es la opción más barata. Este modelo requiere un control de costos agresivo, configuraciones de aeronaves densas y mercados de alta demanda. Sin embargo, el aumento de los costos, la mayor competencia de las principales compañías aéreas dispuestas a igualar las tarifas bajas y el cambio en las preferencias de los consumidores (más allá del simple precio) están erosionando la ventaja de Spirit. El futuro de la aerolínea depende de si puede adaptarse a un panorama más competitivo o si seguirá perdiendo terreno.
El autor señala que el producto Big Front Seat de Spirit sigue teniendo una buena relación calidad-precio, aunque los precios han aumentado. La industria en general se beneficia de la presencia de Spirit porque hace bajar las tarifas, pero la trayectoria actual de la aerolínea sugiere un futuro precario.
En conclusión, Spirit Airlines enfrenta una convergencia de presiones financieras, operativas y de mercado. La pérdida de un socio de tarjeta de crédito no es simplemente un revés, sino un síntoma de problemas sistémicos más profundos que amenazan la viabilidad a largo plazo de la aerolínea.
