Escocia está experimentando un auge del turismo impulsado por el creciente fenómeno del “set-jetting”, viajes inspirados en localizaciones de cine y televisión. Un castillo histórico en Escocia experimentó recientemente un aumento de visitantes del 378%, lo que demuestra el poderoso atractivo del turismo cinematográfico. Si bien es impresionante, esto plantea dudas sobre la sostenibilidad, especialmente a medida que el sector continúa expandiéndose.

El auge del turismo cinematográfico

El deseo de visitar lugares de rodaje no es nuevo. La trilogía El Señor de los Anillos despertó el turismo en Hobbiton de Nueva Zelanda a principios de la década de 2000, y sigue siendo una de las principales atracciones, atrayendo a más de 600.000 visitantes al año. Más recientemente, programas como Sex and the City y The White Lotus han enviado a los viajeros a buscar lugares emblemáticos en Nueva York y Sicilia, respectivamente. Un informe de 2026 indica que el 53% de los viajeros ahora busca experiencias en avión, con la Generación Z y los Millennials liderando la tendencia con un 81%.

La ventaja cinematográfica de Escocia

Escocia se ha convertido en un destino privilegiado para el turismo cinematográfico, aprovechando sus paisajes icónicos que aparecen en producciones como Braveheart, James Bond, Harry Potter y Outlander. El reciente éxito del reality show The Traitors ha amplificado aún más esta tendencia, con versiones tanto del Reino Unido como de Estados Unidos filmadas en castillos escoceses.

El atractivo de Escocia reside en una mezcla de romanticismo, misticismo y una rica historia cultural. La nación se percibe como una tierra de poetas y escritores, desde Robert Burns hasta J.M. Barrie, lo que aumenta su atractivo. Aproximadamente uno de cada cinco visitantes cita el cine, la televisión o la literatura como inspiración para viajar a Escocia, lo que tendrá un impacto económico estimado de 218,8 millones de dólares en 2023.

El efecto Outlander y más allá

La serie Outlander ha sido particularmente transformadora para el turismo escocés. Los operadores turísticos locales, como Mary Meanders, se han adaptado ofreciendo recorridos especializados dirigidos a la dedicada base de fans del espectáculo, principalmente mujeres mayores de 45 años de América del Norte, Australia y Europa.

De manera similar, The Traitors ha inyectado aproximadamente 29,5 millones de dólares en la economía de Escocia entre 2022 y 2025. Hoteles de lujo, como Links House en Royal Dornoch, han respondido creando experiencias seleccionadas que capturan la atmósfera del espectáculo, centrándose en los paisajes cinematográficos de las Highlands.

Incluso en zonas urbanas como Edimburgo, los lugares de rodaje de Outlander, Rebus y los Avengers atraen a visitantes curiosos, desdibujando la línea entre ficción y realidad.

Evitar el sobreturismo: lecciones de otros lugares

Los posibles inconvenientes del turismo cinematográfico sin control están bien documentados. Maya Bay en Tailandia se vio obligada a cerrar durante años debido al daño ambiental causado por el turismo de masas. Dubrovnik, que aparece en Juego de Tronos, ahora cuenta con visitantes que superan en número a los locales por un margen significativo.

Sin embargo, Escocia ha abordado estas preocupaciones de manera proactiva. En 2018, se estableció el Fondo de Infraestructura de Turismo Rural (RTIF) para mejorar las instalaciones para visitantes, dispersar multitudes y promover un turismo de menor impacto. Por ejemplo, en el castillo de Doune se mejoraron los baños públicos y se ampliaron los caminos para dar cabida mejor a los visitantes.

¿Un modelo sostenible?

La estrategia 2030 de VisitScotland tiene como objetivo posicionar a Escocia como líder mundial en turismo responsable, alineándose con el objetivo nacional de emisiones netas cero para 2045. Kenny McMillan de Highland Coast Hotels enfatiza el potencial del turismo de pantalla para apoyar a las empresas y comunidades locales fuera de los principales centros urbanos.

El enfoque proactivo de Escocia sugiere un plan viable para equilibrar los beneficios económicos con la sostenibilidad ambiental y social. Con producciones importantes, como la nueva película de Spiderman y La Odisea de Christopher Nolan, filmadas recientemente en el país, es probable que la tendencia continúe.

En última instancia, Escocia demuestra que el turismo cinematográfico puede ser un motor económico sostenible cuando se gestiona e integra cuidadosamente con objetivos ambientales y comunitarios más amplios.