La batalla por el dominio en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago (ORD) se está intensificando entre United y American Airlines, y el director ejecutivo de United, Scott Kirby, hace predicciones inusualmente agresivas sobre el futuro. No se trata sólo de vuelos y tarifas; es una prueba de estrategia, lealtad a la marca y las brutales realidades de la competencia de las aerolíneas. Hay mucho en juego: cientos de millones de dólares en ganancias o pérdidas y posibles cambios en la participación de mercado que podrían remodelar las estrategias a largo plazo de las aerolíneas.

La configuración del terreno: una década de poder cambiante

Durante años, American y United han coexistido como importantes aerolíneas en O’Hare. Sin embargo, en los últimos tiempos, United ha ganado terreno de manera constante, impulsado por un enfoque en la rentabilidad y una estrategia clara bajo el director ejecutivo Scott Kirby. American, por el contrario, ha luchado por mantener a sus viajeros premium y definir un enfoque cohesivo.

La competencia no son sólo las fuerzas orgánicas del mercado; está fuertemente influenciado por cómo se asignan las puertas en O’Hare. El sistema del aeropuerto favorece a las aerolíneas con presencia a largo plazo, lo que significa que el uso histórico dicta la capacidad de vuelo futura. Esto le da al United, con su dominio establecido, una ventaja significativa.

Una apuesta de mil millones de dólares: United traza una línea

El verdadero punto álgido se produjo durante la convocatoria de resultados de United para 2025, donde Kirby predijo sin rodeos las pérdidas inminentes de American en Chicago. American anunció recientemente planes para agregar más de 100 vuelos diarios, en un intento de recuperar el terreno perdido y asegurar más acceso a las puertas de embarque. Kirby respondió con una desafiante declaración de “línea en la arena”: United igualará los aumentos de capacidad de American para evitar una mayor erosión de su participación en el mercado.

Kirby confía en que esta estrategia no afectará las ganancias del United. De hecho, proyecta al menos 500 millones de dólares en ganancias de Chicago en 2026, mientras que predice que American podría perder más de mil millones de dólares. Esta confianza surge del enfoque de United en la lealtad a la marca, una estrategia que Kirby cree que vacuna a la aerolínea contra simples guerras de precios.

La prueba de la lealtad a la marca

La visión de Kirby es que los clientes elijan United en lugar de American, incluso si las tarifas son más bajas en otros lugares, debido a una conexión más profunda con el servicio y la tecnología de la aerolínea. Ésta es una afirmación audaz y Chicago será el campo de pruebas definitivo. Si los clientes siguen con United a pesar de los precios agresivos de American, validará la estrategia de una década de Kirby.

Sin embargo, si American logra inundar el mercado con vuelos más baratos y recuperar participación de mercado, las predicciones de Kirby podrían fracasar. El resultado depende de si la lealtad a la marca realmente puede superar la sensibilidad al precio en un centro competitivo como Chicago.

El resultado final

La batalla por Chicago O’Hare es más que solo vuelos: es un choque de estrategias de alto riesgo y una prueba de lealtad a la marca. United apuesta a que su base de clientes leales protegerá sus ganancias, incluso cuando American inunda el mercado con capacidad. Si Kirby tiene razón, American sufrirá pérdidas masivas, lo que consolidará el dominio del United. Si se equivoca, es posible que la aerolínea tenga que reevaluar su enfoque agresivo. De cualquier manera, los consumidores deberían esperar una guerra de tarifas el próximo año mientras estos dos gigantes luchan por el control de los cielos.