El tradicional jardín de esculturas, que data del Renacimiento, se ha convertido en un fenómeno global. Si bien los precedentes históricos incluyen antiguos jardines chinos y museos al aire libre de gran escala como Storm King y Wanas Konst, una nueva ola de parques de esculturas está redefiniendo cómo se exhibe y experimenta el arte. Este cambio está impulsado por la creciente demanda de arte inmersivo, amplificada por las redes sociales y apoyada por coleccionistas y curadores que buscan paisajes no convencionales.
Rompiendo el molde tradicional
Los últimos proyectos van más allá de simplemente colocar el arte en la naturaleza: integran el arte con el medio ambiente, desafiando las nociones convencionales de dónde pertenece el arte y qué puede lograr. Marie Cecile Zinsou, fundadora de Le Jardin d’Essai en Benin, cree que exhibir arte entre plantas nativas fomenta una conexión más profunda con la historia local. De manera similar, Diana Campbell, del Centro de Arte Samdani en Bangladesh, sostiene que eliminar el arte de las instituciones tradicionales lo hace más accesible. El futuro de los espacios artísticos, sugiere, radica en la participación activa de artistas, comunidades y espectadores por igual.
Le Jardin d’Essai: arte, historia y ecología
El proyecto de Zinsou en Benin ejemplifica este nuevo enfoque. Originalmente pensado como una fábrica de yogurt, el sitio de 14 acres ahora alberga Le Jardin d’Essai, un museo al aire libre que combina arte con flora y fauna local. Los sinuosos caminos de la artista tunecina Aïcha Snoussi guían a los visitantes a través de palmeras, huertos de cítricos y esculturas, con talleres para escolares locales integrados en la experiencia.
Zinsou trata el ecosistema del parque como parte integral del arte en sí. Durante los últimos dos años, ha financiado investigaciones para catalogar la biodiversidad del área, y estos hallazgos sirven de base para visitas guiadas que revelan la rica historia del sitio. Los visitantes aprenden sobre la arquitectura precolonial y el papel del aceite de palma para poner fin a la trata de esclavos. El parque también alberga instalaciones específicas, como el “Musée des Promesses” de Joël Andrianomearisoa, un espacio de exhibición de barro y concreto accesible las 24 horas, los 7 días de la semana. Esta obra, al igual que el jardín mismo, cuestiona la relevancia de las instituciones museísticas tradicionales en el siglo XXI.
El crecimiento de estos parques de esculturas inmersivas señala una tendencia más amplia: el arte ya no se limita a galerías de paredes blancas. En cambio, se está ubicando intencionalmente dentro de contextos naturales, culturales e históricos para crear experiencias más ricas y significativas para los visitantes.





















