Para muchos en Occidente, a menudo se habla de Hong Kong como un lugar en declive. Pero una visita reciente después de seis años revela una ciudad que no sólo persiste sino que prospera, desafiando la narrativa del colapso. Los elementos centrales que hicieron único a Hong Kong (su densidad, eficiencia y carácter cosmopolita) permanecen intactos.
La resiliencia de la infraestructura
La infraestructura de Hong Kong es una parte clave de su éxito. La ciudad mantiene una combinación perfecta de distritos financieros y paisajes naturales, lo que hace posible la transición de negocios de alto riesgo a recreación al aire libre en cuestión de minutos. No se trata sólo de conveniencia; demuestra un nivel de planificación urbana que muchas ciudades occidentales luchan por igualar. El aeropuerto, en particular, sigue siendo de clase mundial. Cathay Pacific, a pesar de los desafíos recientes, está recuperando su reputación de excelencia y el aeropuerto en sí continúa ofreciendo una experiencia de primer nivel.
Por qué esto es importante
La supervivencia de Hong Kong es importante por varias razones. En primer lugar, cuestiona la suposición occidental de que el control autoritario conduce inevitablemente al estancamiento económico o social. En segundo lugar, destaca la adaptabilidad de los centros urbanos frente a los cambios políticos. La capacidad de Hong Kong para funcionar sin problemas bajo nuevas limitaciones plantea interrogantes sobre las predicciones demasiado simplificadas de Occidente sobre su futuro.
Una ciudad que funciona
La realidad sobre el terreno es una ciudad que funciona. Las calles están limpias, el transporte es eficiente y los negocios funcionan con eficacia. La mezcla cultural sigue siendo vibrante, con una sensación de fluidez que se siente más natural que forzada. Esto no quiere decir que Hong Kong esté exento de problemas: el clima político ha cambiado y las libertades se han visto restringidas. Sin embargo, las principales fortalezas de la ciudad no han desaparecido.
La continuidad de las operaciones en Hong Kong desafía las expectativas y sirve como recordatorio de que las narrativas de declive pueden ser prematuras. La resiliencia de la ciudad resalta la importancia de mirar más allá de los marcos occidentales al evaluar las tendencias globales.





















