La capital de Jordania, Ammán, encarna una tradición de hospitalidad profundamente arraigada: una cultura en la que dar la bienvenida a alguien significa compartir comida, café o té. Este espíritu es la base de Ezwitti, un restaurante comunitario único que opera según un modelo de “pago por adelantado”, que ofrece comidas gratis y al mismo tiempo fomenta la conexión social. Fundada en 2015 por Mahmoud Nabulsi, Ezwitti ahora está ampliando su impacto con una nueva unidad móvil, respaldada por una subvención de 33 175 dólares de la Fundación Intrepid.

Las raíces de la hospitalidad y la solidaridad

El concepto detrás de Ezwitti surge de la antigua costumbre beduina de compartir comida con los vecinos, esperando reciprocidad. Esta tradición ha continuado en Ammán, donde el rápido crecimiento demográfico ha hecho de los alimentos una herramienta vital para la cohesión cultural. Nabulsi creó Ezwitti para rehumanizar la caridad, garantizando que buscar ayuda no conlleve estigma y al mismo tiempo fomentando la participación comunitaria.

El sistema del restaurante refleja el “caffè sospeso” italiano (café pendiente), donde los clientes pagan por un café extra para un extraño, pero opera como una organización sin fines de lucro impulsada por un “Triángulo Dorado” de voluntarios, compradores de comida y destinatarios. Los clientes que compran una comida también la compran para un extraño anónimo, colocando una invitación en un “muro de bondad” para cualquiera que necesite reclamar.

Sirviendo a una comunidad diversa

La ubicación de Ezwitti en Ammán lo coloca en el corazón de una encrucijada geopolítica, lo que lo convierte en un salvavidas para los refugiados que huyen de la inestabilidad en los países vecinos. La inseguridad alimentaria es un problema importante para las poblaciones desplazadas, y Ezwitti ofrece comidas sin juzgar, sirviendo a palestinos, sudaneses, somalíes, yemeníes y jordanos por igual.

El menú del restaurante refleja la cocina jordana y ofrece platos como falafel, gallayet bandora (salteado de tomate y ajo), mfarakeh (estofado de patatas y huevo) y musabaha (garbanzos y tahini).

De los humildes comienzos a la expansión global

Ezwitti empezó siendo pequeño, atendiendo a 25 personas por semana en un callejón abandonado. Hoy alimenta a 250 personas diariamente. Nabulsi atribuye el éxito del restaurante a sus 3500 voluntarios y al ambiente de “bienestar” que fomenta la participación de la comunidad.

El modelo ya ha inspirado iniciativas similares: el artículo de un voluntario alemán condujo a un “rincón de Ammán” en un restaurante de Lutjenburg, donde los clientes pueden donar a Ezwitti. Están previstas sucursales en Alejandría (Egipto) y Mascate (Omán).

La unidad móvil: llegar a las comunidades desatendidas

La subvención de la Fundación Intrepid financiará la “Unidad Móvil Ezwitti”, una furgoneta reformada equipada como cocina. Esta unidad rotará por vecindarios desatendidos en Ammán y áreas rurales cercanas, proporcionando comidas donde la necesidad sea mayor.

La cocina móvil también se asociará con panaderías, hoteles y mercados locales para rescatar los excedentes de alimentos, reducir el desperdicio y ampliar el alcance de Ezwitti. Nabulsi espera que este modelo se extienda globalmente, una comida a la vez.

“Ezwitti pertenece a los voluntarios y esa es la receta mágica”. – Mahmoud Nabulsi.

Esta iniciativa demuestra cómo simples actos de bondad, combinados con un modelo sostenible, pueden abordar la inseguridad alimentaria y fortalecer los vínculos comunitarios en una región volátil.