Muchas aerolíneas priorizan la experiencia de los pasajeros con asientos de lujo, mejor comida y opciones de entretenimiento. Sin embargo, a menudo se pasa por alto una característica sorprendentemente simple: boquillas de aire individuales en las consolas superiores. Estos permiten a los pasajeros controlar directamente el flujo de aire, un pequeño detalle que impacta significativamente en la comodidad, especialmente para aquellos que prefieren temperaturas más frescas mientras duermen.
El valor del flujo de aire personal
Para los viajeros frecuentes, especialmente los de Estados Unidos, las boquillas de aire individuales son un valioso servicio. Si bien el aire de los aviones se filtra a través de sistemas HEPA y, en general, es seguro, la sensación de un flujo de aire dirigido puede combatir la congestión y mejorar la calidad del sueño. Los pasajeros tienen diferentes preferencias de temperatura y el control personal es una valiosa adición.
Los fabricantes de aviones modernos ofrecen esta opción, pero las aerolíneas no siempre la incluyen. Por ejemplo, los Airbus A350 de Virgin Atlantic los tienen, mientras que las versiones de British Airways no.
Por qué las aerolíneas no siempre los instalan
La razón principal por la que las aerolíneas omiten esta función es el costo. Aunque el precio exacto no está claro, agregar boquillas de aire requiere piezas, cableado y posible mantenimiento adicionales. El peso también es un factor, aunque marginal. Sin embargo, no se trata necesariamente de dinero: algunas aerolíneas simplemente no ven la demanda.
Hay un sesgo regional en juego. Los ejecutivos en Asia y Europa pueden suponer que los pasajeros prefieren condiciones para dormir más cálidas y, por lo tanto, omitir esa opción durante los pedidos de aviones. Spirit Airlines los incluye en sus A321, mientras que Singapore Airlines los omite en los Boeing 787, lo que demuestra que no es una decisión universal.
El resultado final
Las boquillas de aire individuales ofrecen una forma sencilla pero eficaz de personalizar la comodidad en los vuelos. Si bien las aerolíneas pueden sopesar los costos, el hecho de que incluso las de bajo costo los incluyan sugiere que no es un gasto importante. En última instancia, la decisión se reduce a si los ejecutivos creen que los pasajeros notarán (y apreciarán) la diferencia.





















