American Airlines operó un vuelo transatlántico desde Londres Heathrow a Los Ángeles el sábado 14 de febrero, con las luces de la cocina no funcionales. Los asistentes de vuelo se vieron obligados a depender de linternas de emergencia para preparar y servir comidas casi en la oscuridad. El incidente pone de relieve cómo las aerolíneas priorizan la puntualidad sobre las condiciones óptimas de trabajo de la tripulación.

El problema: oscuridad en la galera

La tripulación del vuelo AA137 se encontró con un desafío inusual: un vuelo de larga distancia lleno y sin luces en el área de preparación de alimentos y bebidas. Esto significaba servir comidas, servir bebidas y manipular bebidas calientes con luz extremadamente baja. Como señaló un miembro de la tripulación, el avión fue enviado de todos modos a pesar del mal funcionamiento.

Esto no es sólo un inconveniente; plantea preocupaciones de seguridad. Los espacios de trabajo mal iluminados aumentan el riesgo de derrames, quemaduras por líquidos calientes y errores al servir la comida. Las condiciones probablemente ralentizaron el servicio, lo que significó menos pases de cabina y una distribución de comidas potencialmente incompleta.

Por qué sucedió esto: Procedimientos de la lista de equipo mínimo (MEL)

American Airlines opera según los procedimientos de la Lista de equipo mínimo (MEL). Estas listas dictan qué fallas de equipo permiten que una aeronave vuele legalmente, equilibrando la seguridad con la eficiencia operativa. En este caso, la aerolínea decidió que el coste de retrasar el vuelo en el aeropuerto de Heathrow por reparaciones superaba las molestias de trabajar con iluminación limitada.

La resolución de problemas eléctricos puede llevar desde minutos hasta horas y las piezas de repuesto no siempre están disponibles de inmediato. Mantener la puntualidad es crucial para las aerolíneas, y realizar despachos con un problema menor como este puede evitar retrasos en cascada.

El panorama general: priorizar los horarios sobre la comodidad

El incidente subraya una tensión común en los viajes aéreos: la presión constante para mantener los horarios. Las aerolíneas suelen tomar decisiones que optimizan los costos y la eficiencia, incluso si eso significa comprometer la comodidad de la tripulación. El hecho de que un problema de iluminación de la cabina pueda posponerse hasta diez días en determinadas condiciones sugiere que no se trata de un caso aislado.

Si bien la tripulación tenía acceso a linternas, la situación pone de relieve las concesiones que hacen las aerolíneas. La principal preocupación no es la seguridad de la aeronave sino las implicaciones para el servicio y la posibilidad de accidentes en una cocina mal iluminada.

American Airlines aún no ha respondido a las solicitudes de comentarios. El incidente sirve como recordatorio de que detrás del barniz pulido de los viajes aéreos, las realidades operativas a menudo tienen prioridad sobre las condiciones de trabajo ideales.

Conclusión: Este vuelo ejemplifica cómo las aerolíneas priorizan la salida puntual y la rentabilidad, a veces a expensas de las condiciones óptimas de trabajo de la tripulación. Si bien no representa un riesgo para la seguridad, el incidente subraya la necesidad de transparencia en la toma de decisiones operativas.